La luz de la mañana
La luz de la mañana permite ver la niebla de otra forma, considerarla como un cálido manto que protege los sentidos, que los aparta del peligro, de ese esquivo peligro que en ocasiones suponen los pensamientos y la nostalgia que los envuelve.
En ese momento en que todo parece distante, me llegan tus palabras desde la distancia del olvido. Ese olvido perpetuo en el que tienes encerrado todo lo que fueron nuestras vidas, nuestros recuerdos.
Todo existió, aunque ahora nos parezca confuso, revuelto en una mixtura de inquietantes colores trazados por la imaginación y la pasión que envolvió cada puro instante de nuestros encuentros.
