Solaria
Entre diurnas luces y suave calor dormita mi cuerpo, mi mente. La mente que busca el reposo, el descanso de pensar en nada y pensar en todo, de sentir el cálido aroma de tu cercano cuerpo. El todo de la nada, la nada de ese todo y vacuo universo. Calienta, siento, ese sol de la mañana sin herirte, sin quemar tu piel, mientras remoloneas en la arena, sin desear despertar del todo y de la nada. Es el sol, eres tú, tal vez soy yo quien desespera bajo la intensa luz, bajo la tenue brisa. Ese yo que es difuso, que no consigue solidificarse, metamorfosearse en otro yo menos ambiguo, más fuerte, como tanto anhelas.
