Ouraboros
La eterna rueda, el eterno retorno, el ouraboros, la distancia corta entre hoy y siempre que son los recuerdos, ese sentimiento errático y esencial que es el amor. Sentí, comprendí en tus palabras de aliento, que la vida, las cosas que parecen conformarla a su aleatorio placer, son de naturaleza cíclica. Todo fluye en ese eterno retorno hacia ninguna parte del alma. Fluye en círculos que no tienen control y el espíritu siente el vértigo de ese movimiento que no para, que te lleva. Me sentí un frágil río entre tus pétreos desfiladeros. Olvide conceptos percibidos, aprendidos, encerrados como ciclos en vasos de arcilla. Ciclos, eras, instantes, hormigas del tiempo, que comienzan de nuevo, que concluyen, que empiezan, deslizándose como lágrimas en esa eterna lluvia, infinita niebla, del alma.
